
El Gobierno de La Pampa, a través de Empresa Pampeana de Telecomunicaciones, empezó a mover piezas clave para llevar 4G a tres puntos que hasta ahora estaban fuera del radar: Colonia Santa Teresa, Unanue y Falucho.
En los últimos días, el presidente de Empatel, Andrés Zulueta, firmó los convenios con los intendentes de cada localidad —Raúl Weymann, Aldo Araya y Oscar Alberto Canonero— para habilitar terrenos y destrabar un punto clave: dónde y cómo montar las antenas.
Detrás de la obra hay un acuerdo con Claro Argentina, que será la encargada de prestar el servicio. El esquema es simple pero efectivo: el Estado articula, los municipios facilitan el suelo y el privado pone la red.
Cada torre tendrá un alcance de unos 10 kilómetros, cubriendo tanto el casco urbano como la zona rural. En lugares de baja densidad poblacional, eso no es un detalle técnico: es la diferencia entre estar conectado o quedar completamente aislado.
Desde Empatel lo plantean como política pública, pero también hay una lectura más concreta: sin conectividad no hay producción moderna, ni educación digital, ni servicios básicos funcionando como deberían.
El dato fuerte está en lo que viene. Con estas obras, la provincia queda a un paso del objetivo de cobertura total. Solo restarán Sarah, Monte Nievas y Mauricio Mayer, que ya tienen convenios firmados y esperan la construcción de sus propias torres.
Hoy, el 99% de los pampeanos vive en localidades con al menos una señal móvil. El 1% que falta no es un número: son pueblos chicos, de menos de 500 habitantes, donde el mercado no llega por sí solo.
Ahí es donde entra el Estado. Y si se cumple el cronograma, antes de 2027 La Pampa podría convertirse en una de las provincias con cobertura total, cerrando una brecha histórica entre el interior profundo y las zonas más desarrolladas.