
En dialogo con Grupo La Verdad, Mauricio Torres, integrante del equipo de guardavidas en el Parque Natural Laguna de Gómez, habló sobre el desempeño durante el último periodo de verano en dicho punto de la ciudad y destacó un balance positivo.
“La temporada de guardavidas terminó el último fin de semana y el balance es muy positivo. En la laguna tenemos 14 guardavidas en 6 puestos. En todo este tiempo fuimos profesionalizando nuestra actividad, como en comunicación y presencia de botiquines. Este año, en el que la alguna ‘explotó’, pudimos trabajar y mostros lo que cada uno tenemos”, expresó.
Como dato destacado, contó que “no tuvimos situaciones complicadas de alto riesgo. Lo que pregonamos como guardavidas es mucha prevención. El mejor guardavidas es el que hace una prevención. Sí tuvimos casos de atenciones y primeros auxilios, pero nada grave, entre tanta gente”.
Por otro lado, comentó que “generalmente, la gente se acerca a nuestros puestos y pregunta en qué parte del agua pueden estar. Nosotros antes de arrancar la temporada hacemos una demarcación con un boyado que marca hasta dónde pueden estar los bañistas y dónde la parte náutica”.
Y explicó: “Este año agregamos un boyado con un corredor de nado, del lado del espigón, para que puedan practicar los nadadores. Cuando van a nadar, les mostramos la cantidad de metros que tienen y les recomendamos que lleven el flotador de señalización, que implementamos este año para poder visualizar al nadador. Esto último es tanto para nosotros como para las embarcaciones, que a veces no lo ven y es un peligro. Las embarcaciones van a divertirse y a veces no prestan atención o desde adentro y con el reflejo del sol no tienen una visión plena. Entonces, el boyado es una señalización para que estén atentos. Siempre estuvo bien controlado, pero este año agregamos esas dos cuestiones que ayudan mucho a prevenir accidentes”.
En cuanto al comportamiento de los bañistas, dijo que “se reniega mucho con los adolescentes. Siempre juegan con los límites y van hasta las boyas o se suben. Colocarlas es todo un proceso y las van rompiendo. También desde el espigón se tiran de formas que se pueden golpear. Pero esto pasa en todos lados, en todas las piletas”.
Consultado sobre la actividad de los guardavidas el resto del año, señaló diferentes alternativas: “La mayoría siempre intenta irse a trabajar a otro lado. En mi caso, tuve la posibilidad de trabajar en otros países y en lugares como Barcelona, Girona e Ibiza. Muchos hacen la temporada de verano en Europa y cuando termina se vienen acá a hacer la temporada. También, de los 14 guardavidas que somos, creo que 13 son profesores de educación física, así que otros tienen otra profesión como docentes, por lo que la parte de guardavidas en el verano es como una distracción y lo hacen porque les gusta.
Durante el año continúan con su vida normal en otro ámbito. Y por otra parte, en Junín tenemos tres piletas climatizadas y hay guardavidas que trabajan ahí durante el año. En el verano se abre el abanico como guardavidas y en la temporada de invierno habrá 15 guardavidas trabajando en Junín”.