
La pobreza en el Gran Buenos Aires alcanzó al 28,3% de las personas durante el segundo semestre de 2025, en línea con el promedio nacional y con una leve mejora en algunos aglomerados respecto de mediciones anteriores.
Sin embargo, el dato sigue mostrando una fuerte disparidad territorial: mientras que en la Ciudad de Buenos Aires se ubicó en el 9,6%, en los partidos del conurbano trepó al 32,6%.
En términos absolutos, más de 4,5 millones de personas (4.586.040) viven en hogares por debajo de la línea de pobreza en la principal región urbana del país. La indigencia, en tanto, llegó al 7% —8% en el conurbano—, consolidándose como uno de los niveles más elevados entre los grandes centros urbanos.
El informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos también expone contrastes dentro de la provincia de Buenos Aires. En Bahía Blanca – Cerri, la pobreza se ubicó en el 22,6%, por debajo del promedio regional, mientras que en Mar del Plata descendió al 22,8%, mostrando una mejora respecto de la medición anterior.
En el Gran La Plata, en cambio, el indicador alcanzó al 31,5% de las personas, aunque también registró una baja frente al período previo. Un escenario más crítico se observa en San Nicolás – Villa Constitución, donde la pobreza llegó al 33,8%, uno de los niveles más altos entre los aglomerados relevados.
La situación local
Más allá de los datos oficiales, en nuestra ciudad advierten un crecimiento sostenido de la demanda social y un cambio en el perfil de quienes solicitan asistencia.
La secretaria de Desarrollo Humano del Gobierno de Junín, Melina Fiel, señaló esta semana a Grupo La Verdad que se ven “muchas familias no llegan a la primera quincena”, en referencia a un deterioro en la capacidad de sostener los ingresos.
Según precisó la funcionaria, la demanda creció cerca de un 10%, pero el dato más relevante es la incorporación de nuevos sectores.
“Hay familias que habían dejado de necesitar asistencia después de la pandemia y hoy vuelven a aparecer”, explicó Fiel ante este medio.
En el mismo orden la secretaria de Desarrollo Social advirtió que “familias que antes recibían una bolsa de alimentos hoy necesitan dos o más. Hay trabajadores en blanco que se están acercando porque no logran cubrir gastos básicos como alquiler y alimentos”.
Fiel subrayó que el incremento de la demanda social se da en un escenario donde los municipios absorben cada vez más responsabilidades en áreas como salud y educación.
“Somos la primera puerta a la que recurre el vecino”, indicó, y remarcó que esto obliga a sostener un esquema de asistencia integral que incluye no solo alimentos, sino también acompañamiento en situaciones de vulnerabilidad, salud mental y atención a adultos mayores.
“Hay muchos adultos mayores en situaciones muy complejas, sin un referente afectivo o con familiares que no pueden sostenerlos”, graficó.
A esto se suman problemáticas vinculadas a salud mental y consumos problemáticos, que en algunos casos derivan en situaciones de calle o requieren intervenciones articuladas con el sistema de salud.
Cuadros críticos
Uno de los cuadros más críticos en cuanto a la pobreza en el interior de la provincia de Buenos Aires se registra en San Nicolás – Villa Constitución, donde la misma alcanzó al 33,8% de las personas (34,5% la medición anterior), uno de los niveles más altos entre los aglomerados relevados.
La indigencia, en tanto, se ubicó en el 8,9%, lo que refleja una situación social más deteriorada en esta zona con fuerte impronta industrial pero golpeada por los vaivenes económicos.