
La Universidad Nacional de La Pampa cuenta con un moderno Centro de Simulación Clínica, equipado con tecnología de avanzada que permite a los estudiantes realizar prácticas en escenarios muy similares a los reales antes de tomar contacto con pacientes.
Claudio Berardi, instructor de simulación clínica de la Facultad de Ciencias Médicas, transmite sus conocimientos con la pasión propia de quienes aman su profesión.
Para él, la medicina y la docencia han ido de la mano a lo largo de su carrera y hoy está plenamente comprometido con el dictado de clases en la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam). Aunque viaja a La Pampa desde hace 14 años, hace dos se radicó definitivamente en la provincia.
En este primer año de la carrera de Medicina en la UNLPam, el Centro de Simulación —a cargo de Berardi— se consolida como un pilar central en la formación inicial de los estudiantes.
“La simulación clínica es una herramienta de aprendizaje basada en la capacitación de actitudes, aptitudes, destrezas y habilidades psicomotrices en un ambiente seguro, cuya finalidad última es la seguridad de los pacientes”, explicó el docente, médico recibido en la Universidad de Buenos Aires en 1998.
Según detalló, se trata de una estrategia que busca transformar siglos de enseñanza médica, cuando las prácticas se realizaban directamente sobre pacientes, muchas veces sin procesos de reflexión inmediata sobre lo actuado. “Hoy podemos entrenar, equivocarnos y aprender sin poner en riesgo a nadie”, señaló a la Agencia Provincial de Noticias.
Un dato que impacta
Berardi aportó un dato contundente: la deficiente atención médica constituye la tercera causa de muerte en el mundo, solo superada por las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. “Por eso es clave capacitarse con simuladores antes de atender pacientes reales”, subrayó.
El proceso formativo es progresivo. Primero, los estudiantes estudian contenidos teóricos, observan videos y rinden evaluaciones. Luego practican repetidamente los procedimientos en simuladores, avanzando gradualmente hasta llegar al contacto directo con las personas.
Del bajo al alto realismo
El Centro de Simulación está organizado en distintas etapas. En el sector de bajo realismo, los alumnos aprenden lavado de manos, RCP, ventilación, toma de presión y signos vitales, además del manejo de instrumental básico. En una segunda instancia se entrenan en partos, recepción del recién nacido, colocación de sondas y sueros, extracción de sangre e intubación endotraqueal.
El área de alto realismo reproduce una sala de internación, con camas y maniquíes altamente sofisticados. Desde una cámara Gesell, los docentes observan y programan síntomas, evaluando la respuesta de los estudiantes ante situaciones críticas. Los maniquíes pueden ser auscultados y emitir sonidos normales o patológicos, permitiendo comprobar si los futuros médicos reconocen los signos clínicos y actúan correctamente. Además, se trabajan habilidades blandas como la comunicación, la toma de decisiones y el liderazgo.
Una carrera integrada
La carrera de Medicina fue diseñada con un enfoque innovador de integración de materias. “Antes se estudiaban las ciencias básicas durante años y recién después se iba al hospital, cuando muchos contenidos ya se habían olvidado. Hoy todo está integrado desde el primer día”, explicó Berardi, médico clínico especializado en medicina interna.
Dos años de preparación
“Comenzamos a trabajar intensamente en la preparación de la carrera en noviembre de 2024. Llegamos al inicio de la cursada con un gran respaldo académico y la experiencia de estas primeras semanas es muy positiva”, afirmó. Actualmente, los alumnos están divididos en 16 comisiones.
El acceso al Centro de Simulación se realiza una vez aprobadas tres materias bimestrales: Introducción a las Ciencias Biológicas, Introducción al Ciclo Vital y Taller de Alfabetización Académica. Las materias anuales del primer año son Articulación Clínica 1 y Formación del Cuerpo Humano.
La tecnología cumple un rol clave: mientras los estudiantes realizan maniobras como RCP, una aplicación les indica en tiempo real si la técnica es correcta. “Puede avisar si el masaje cardíaco es inefectivo o si el ángulo de una extracción es insuficiente”, detalló.
Finalmente, Berardi destacó el enfoque humanista de la formación: “Hoy se pretende que el médico mire y escuche al paciente, lo haga protagonista del proceso y pueda explicarle claramente qué puede ocurrir si no sigue las recomendaciones. Eso es parte de las elecciones sabias en salud y de las prácticas que se deben evitar”.