
La Provincia de La Pampa logró sostener durante todo el año 2025 una posición de solidez financiera y orden fiscal, aun en un escenario nacional marcado por una profunda crisis macroeconómica, caída de la actividad y fuerte ajuste sobre las provincias.
Así lo refleja el balance anual del Ministerio de Hacienda y Finanzas y las declaraciones del ministro Guido Bisterfeld, quien destacó como principal logro el mantenimiento del equilibrio fiscal, una política de Estado sostenida durante décadas.
Según explicó el funcionario ante la Agencia Provincial de Noticias, el año 2025 presentó enormes dificultades para las finanzas públicas provinciales, producto de decisiones adoptadas a nivel nacional que impactaron de manera directa en los recursos y en las obligaciones que debe afrontar el Estado pampeano. Sin embargo, subrayó que, a pesar de ese contexto adverso, la Provincia pudo cumplir con todas sus responsabilidades esenciales: pago de salarios en tiempo y forma, aguinaldos, sostenimiento de los servicios básicos y continuidad de la inversión en infraestructura.
“El 2025 fue un año complicado para las finanzas provinciales. Creo que, a pesar de la grave crisis que estamos atravesando, la Provincia sigue manteniendo su fortaleza financiera. Seguimos cumpliendo con todas las obligaciones del Estado, pagando los salarios y los aguinaldos en tiempo y forma. Fue un año duro, pero si hay que resaltar un aspecto, es que se sigue manteniendo el orden financiero que tiene la Provincia, que es un ejemplo a nivel nacional”, afirmó Bisterfeld.
Un contexto nacional adverso
El ministro explicó que la compleja situación financiera que atraviesa La Pampa se debe principalmente a dos factores. Por un lado, el incumplimiento del Gobierno nacional de obligaciones legales con las provincias, como el pago del déficit previsional y la paralización de la obra pública. Por otro, las consecuencias directas de la política macroeconómica nacional, que provocaron una fuerte recesión, especialmente acentuada durante el segundo semestre del año.
Ese parate económico tuvo un impacto negativo en la recaudación provincial y en los fondos que ingresan por coparticipación federal. A ello se sumó un incremento significativo en las erogaciones, ya que la Provincia debió asumir responsabilidades que históricamente correspondían al Estado nacional. “Estamos enfrentando obligaciones que debería asumir el Gobierno nacional. En salud, por ejemplo, la población económicamente vulnerable se atiende en el sistema público porque no puede hacerlo en el sector privado, lo que genera un mayor gasto para la Provincia. Al mismo tiempo, tenemos menos recursos. Es un verdadero efecto pinza”, explicó.
Gestión responsable y política de Estado
Bisterfeld remarcó que la capacidad de La Pampa para atravesar este escenario crítico se explica por una política de Estado sostenida durante más de 40 años de gobiernos justicialistas, basada en el equilibrio fiscal, la prudencia en el gasto y la eficiencia en la administración de los recursos públicos.
“Estamos de acuerdo con lograr el equilibrio fiscal, pero el problema es cómo se logra. No compartimos que para sostenerlo no se cumplan compromisos con las provincias, se despida personal estatal de manera indiscriminada, se cierren organismos como el INTA, se desfinancien las universidades o se congelen ingresos a jubilados y se recorten derechos a personas con discapacidad”, sostuvo el ministro. En ese sentido, destacó que en La Pampa el equilibrio fiscal no es una consigna coyuntural, sino una práctica internalizada que permite afrontar las crisis sin desatender las necesidades sociales ni comprometer el desarrollo provincial.
Perspectivas para 2026
De cara al año próximo, el panorama sigue siendo complejo. Bisterfeld señaló que existen expectativas moderadas a partir de las negociaciones en curso con el Gobierno nacional, especialmente en lo referido al pago de la deuda previsional, proceso que contó con la intervención de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y que ya arrojó algunos resultados positivos.
“No sabemos si Nación va a continuar en esta línea de debatir y pagar lo que se nos debe. En cuanto a la actividad económica, lamentablemente no vemos un cambio de rumbo. Todo indica que el parate continuará y, en consecuencia, también la merma de recursos”, advirtió.
El ministro coincidió además con la preocupación manifestada por los intendentes pampeanos, especialmente aquellos municipios con alta dependencia de la coparticipación. “Son socios de la Provincia en este momento. La crisis nos impacta a todos. Estamos en contacto permanente con ellos, asistiendo en la medida de nuestras posibilidades financieras”, señaló.
El esfuerzo salarial del Estado provincial
Uno de los ejes centrales del balance 2025 fue el esfuerzo realizado por el Gobierno provincial para sostener el salario del empleo público. Bisterfeld detalló que, pese a no haberse alcanzado un acuerdo en la última negociación paritaria, la propuesta salarial del Ejecutivo fue significativa: un incremento del 11% por encima de la inflación anual, la implementación de la Ley de Recategorización para todos los empleados públicos, el envío a la Legislatura de una ley de pase a planta permanente y la firma de numerosos acuerdos sectoriales en áreas como Educación, Salud y la Televisión Pública Pampeana.
Asimismo, destacó que se garantizó durante todo el año que los trabajadores con grupo familiar a cargo perciban ingresos por encima de la línea de pobreza. “El esfuerzo financiero es muy grande. Es una política de Estado que el salario del empleado público pampeano no pierda poder adquisitivo, siempre que las posibilidades lo permitan. No vamos a prometer lo que no podemos cumplir”, enfatizó.
Un dato contundente ilustra esa prioridad: mientras que al elaborarse el Presupuesto 2025 el gasto salarial representaba el 40% del total, al cierre del ejercicio la proyección indica que alcanzará casi el 44%. “Eso muestra claramente que una de las principales prioridades de este Gobierno provincial es el salario del empleado público”, concluyó el ministro.
En síntesis, el balance 2025 refuerza la imagen de La Pampa como una provincia con gestión responsable, que prioriza el equilibrio fiscal sin resignar inversión, servicios ni políticas sociales, y que busca sostener estabilidad y desarrollo aun en un contexto nacional extremadamente adverso.