
La obra de energía eléctrica en el barrio popular Micaela García llegó a su conclusión, marcando un hito trascendental en el proceso de integración urbana y justicia social que lleva adelante la Municipalidad de Santa Rosa.
A partir de ahora, 83 familias cuentan con los Certificados Únicos de Vivienda Familiar que les permiten gestionar formalmente el servicio de energía eléctrica ante la Cooperativa Popular de Electricidad (CPE), garantizando así el acceso a un derecho básico y esencial.
El acto de entrega, que se desarrolló este viernes en el Espacio Verde del barrio Santa María de La Pampa, tuvo un fuerte contenido simbólico y emotivo. Allí, vecinas y vecinos celebraron la concreción de una obra largamente esperada, que representa mucho más que la llegada de la luz eléctrica: simboliza el reconocimiento pleno de su condición de barrio formal y la mejora concreta en la calidad de vida de su comunidad.
Durante la ceremonia, el intendente Luciano di Nápoli destacó el compromiso del Estado municipal con la equidad territorial y la justicia social. “Allí estuvo y está el Estado municipal, porque entendemos que el camino es la justicia social”, expresó. En su discurso, recordó que esta obra fue posible gracias al ordenamiento financiero alcanzado en los últimos años, que permitió al municipio invertir en infraestructura básica en los barrios más necesitados. “Cuando logramos el equilibrio económico, pudimos cumplir con la palabra empeñada. Primero fue El Nuevo Salitral, ahora Micaela García, y pronto continuaremos en El Amanecer”, señaló.
Di Nápoli enfatizó que el acceso a la electricidad es un derecho y no un privilegio, y destacó la importancia de contar con un municipio ordenado que priorice las obras que transforman la vida de las personas. “Cada peso que el municipio invierte debe traducirse en justicia social. Por eso, esta obra representa mucho más que cables y postes: representa dignidad, igualdad y la posibilidad de un futuro mejor”, sostuvo el intendente. También subrayó el trabajo conjunto con la CPE, entidad encargada de ejecutar la obra con financiamiento municipal, lo que demuestra la eficacia de la articulación entre el sector público y las cooperativas locales.
La intervención incluyó la instalación de una red completa de baja tensión, nuevas subestaciones transformadoras y alumbrado público con tecnología LED en todas las calles del barrio. Además, se garantizaron las condiciones técnicas para la conexión domiciliaria, asegurando que cada familia pueda acceder al servicio eléctrico de manera segura y estable. Esta infraestructura no solo mejora la habitabilidad y la seguridad, sino que también representa un paso decisivo hacia la formalización urbana y la inclusión social.
En representación de los vecinos, Yanina Tomaso fue la primera en recibir su certificado. Con evidente emoción, expresó: “Hoy podemos decir con orgullo que somos el barrio Micaela García. Lo que en el pasado parecía un sueño, hoy es una realidad. Gracias por escucharnos y por cumplir con la palabra”.
El encuentro contó también con la presencia de la viceintendenta Romina Montes de Oca; el subdirector de Economía Social de la provincia, Fabián Avendaño; concejales; y miembros del gabinete municipal. Todos coincidieron en destacar la importancia de estas obras, que no solo llevan servicios esenciales, sino que fortalecen el sentido de comunidad y la identidad barrial.
El cierre del acto estuvo marcado por la emoción, los abrazos y los aplausos de las familias beneficiadas. En palabras de Di Nápoli, “cada uno de estos certificados es más que un papel: es una garantía de derechos. Cada medidor nuevo es una puerta que se abre a la formalidad, a la seguridad y al futuro”. Con este logro, el municipio reafirma su compromiso con las políticas públicas que buscan reducir las desigualdades y consolidar una ciudad más inclusiva, donde el acceso a los servicios básicos sea una realidad para todos y todas.