
La importante obra que se llevará adelante en la planta de tratamiento ubicada en Toay representa un paso trascendental en materia de salud pública y protección ambiental para toda la provincia. La construcción de la Tercera Celda en la Planta de Tratamiento de Residuos Biopatogénicos permitirá garantizar el correcto manejo de estos materiales por al menos tres décadas, consolidando una política de Estado sostenida y planificada con una mirada a largo plazo.
El acto de licitación pública se realizó en el Salón de Acuerdos del Centro Cívico y contó con la presencia del ministro de Obras y Servicios Públicos, Alfredo Intronati; el intendente de Toay, Ariel Rojas; el subsecretario de Salud, Gustavo Vera; y la directora de Epidemiología, Ana Bertone. Con un presupuesto oficial de $1.363.508.588, participaron tres empresas pampeanas: ILKA Construcciones, B.K. Construcciones y Servicios Workmen, que presentaron ofertas calificadas y ajustadas a las necesidades técnicas del proyecto.
El ministro Intronati destacó ante la Agencia Provincial de Noticias la magnitud y relevancia de la obra: “Esta planta de residuos biopatogénicos es un eslabón fundamental del sistema de salud provincial. Allí se tratan los residuos provenientes de todos los hospitales, clínicas, laboratorios y veterinarias de La Pampa, garantizando que materiales potencialmente peligrosos reciban el tratamiento adecuado”. Explicó además que el proceso de gestión de estos residuos consta de tres etapas bien definidas: la recolección, el tratamiento (a través de hornos pirolíticos o autoclaves) y la disposición final en las celdas de seguridad. “La primera celda ya se completó, la segunda está en fase avanzada, y con la tercera se asegura la continuidad del servicio y la protección ambiental por al menos 30 años”, subrayó el ministro.
Intronati remarcó que la decisión de avanzar con este tipo de infraestructura fue impulsada por el gobernador Sergio Ziliotto como parte de una política ambiental sostenida que integra desarrollo, salud y sustentabilidad. “Durante años, la provincia enfrentó serios inconvenientes con los residuos biopatogénicos. Gracias a la decisión política del Gobernador y al trabajo articulado entre distintos organismos provinciales, hoy contamos con una solución definitiva que protege la salud humana y el ambiente”, afirmó.
El subsecretario de Salud, Gustavo Vera, destacó la planificación y la coordinación interinstitucional que hicieron posible este avance. “El tratamiento de los residuos biopatogénicos fue históricamente un desafío para el sistema sanitario público y privado. La creación de esta planta y sus sucesivas ampliaciones son el resultado de un trabajo técnico, ambiental y sanitario sostenido durante años, que hoy se consolida con la tercera celda. Pocas provincias en el país tienen una infraestructura de este tipo, lo que coloca a La Pampa a la vanguardia en gestión ambiental y sanitaria”, señaló.
Por su parte, la directora de Epidemiología, Ana Bertone, explicó que desde la etapa inicial del proyecto se realizaron exhaustivos estudios de impacto ambiental y audiencias públicas. “Las celdas son estructuras altamente controladas, con sistemas de impermeabilización y monitoreo que garantizan la seguridad del suelo y de las napas freáticas. No son simples excavaciones: son verdaderas obras de ingeniería ambiental”, destacó. Bertone también puso en valor el trabajo de capacitación y concientización en todo el sistema de salud respecto a la segregación y manejo de residuos, un componente esencial para el éxito del tratamiento.
La nueva etapa de la planta contempla diversas obras complementarias: movimiento de suelos, ampliación de la traza vehicular interna, ejecución de la celda impermeabilizada, instalación de piezómetros para el control de las aguas subterráneas, construcción de colectoras y bocas de registro para el manejo de lixiviados, y su correspondiente conexión al sistema existente. Estas tareas permitirán optimizar los controles y asegurar que todo el proceso cumpla con las normativas ambientales y de bioseguridad más exigentes.
Con la construcción de esta tercera celda, el Gobierno de La Pampa reafirma su compromiso con un modelo de desarrollo sostenible, que integra tecnología, salud pública, inversión local y protección del ambiente. La planta de Toay se consolida como una infraestructura estratégica que garantiza el tratamiento seguro de los residuos biopeligrosos y evita su impacto negativo en el entorno natural. Esta obra, más allá de su valor técnico, simboliza una política de Estado que prioriza el bienestar de la población, la responsabilidad ambiental y la planificación a futuro.