
La infraestructura inaugurada en General Pico constituye un hito relevante dentro de la política hídrica provincial de La Pampa.
La nueva cisterna, con una capacidad de almacenamiento de 5 millones de litros, duplica la reserva disponible en la ciudad y se integra de manera estratégica al sistema ya existente, que incluía un reservorio de 2 millones de litros. Su ejecución demandó una inversión superior a los $6.100 millones, afrontada íntegramente por el Gobierno pampeano tras la paralización de la obra por parte de la administración nacional actual. La Provincia decidió avanzar para garantizar un servicio esencial y evitar el riesgo de desabastecimiento en períodos de alta demanda.
La intervención no se limita al simple aumento de volumen de almacenamiento. El proyecto incluyó la construcción de una subestación eléctrica y la instalación de un grupo electrógeno, lo que asegura operación continua aun en situaciones de corte energético, aspecto crucial en infraestructura crítica. Además, la cisterna se vincula con un esquema de diversificación del suministro.
En particular, se articula con el sistema Acueducto Aeropuerto y Nexo, que interconecta quince perforaciones mediante cañerías de variados diámetros en un trazado de más de 13.900 metros, y que a su vez se integra al acueducto Pico–Dorila. De esta forma, se optimiza la distribución del caudal y se mejora la presión en distintos sectores urbanos, fortaleciendo la equidad territorial en el acceso al agua potable.
Desde una perspectiva política e institucional, tanto el gobernador Sergio Ziliotto como la intendenta Fernanda Alonso plantearon en sus discursos una narrativa centrada en el rol del Estado como garante del derecho humano al agua. Ziliotto enmarcó la obra en una lógica de planificación sostenida y “políticas de Estado”, subrayando que la protección de los recursos hídricos forma parte de una defensa histórica de la Provincia.
En ese sentido, la infraestructura se presenta como un paso necesario mientras se continúa exigiendo la reanudación de la obra nacional del Acueducto del Río Colorado hasta General Pico, considerada estratégica para el abastecimiento futuro. El mandatario describió la paralización de ese proyecto como un “castigo” hacia La Pampa e insistió en la obligación de Nación de garantizar inversiones que respondan al aporte de los pampeanos al Estado federal.
Por su parte, la intendenta Alonso destacó la articulación altamente coordinada entre Municipio y Provincia, con una planificación diseñada desde 2019 para anticipar el crecimiento urbano. En su exposición remarcó que la infraestructura inaugurada aporta autonomía operativa y capacidad para atravesar picos de consumo, a la vez que manifestó el reconocimiento de la comunidad piquense por la intervención estatal que evita situaciones de vulnerabilidad en el territorio.
Los beneficios proyectados abarcan múltiples dimensiones: seguridad sanitaria, mayor calidad en la potabilización, prevención ante contingencias climáticas o energéticas, y acompañamiento al desarrollo económico y habitacional de la ciudad. La obra contribuye, además, a una matriz hídrica provincial cuya concepción se funda en la distribución equitativa del agua como recurso vital, reforzando la resiliencia de General Pico frente a los desafíos de crecimiento y a la variabilidad ambiental que caracteriza a la región.
En síntesis, la nueva cisterna no solo incrementa la infraestructura hídrica de la ciudad, sino que simboliza una posición política firme en defensa del acceso al agua y del federalismo de recursos. Según las propias autoridades, la inauguración representa la continuidad de un plan estratégico que aún tiene como objetivo central la concreción del Acueducto del Río Colorado, considerado indispensable para asegurar “agua en calidad y cantidad” para las generaciones futuras.